Sylvia Nabinger1, Taís Cesca2, Verônica Chaves3

La Política Nacional de Educación de la Primera Infancia: el derecho de los niños de cero a seis años a la educación, fue promulgada en 2006 por el Ministerio de Educación, a través de la Secretaria de Educación Básica. La exclusión social y la confusión en los roles asociados a la educación de la primera infancia fueron los principales impulsores de esta nueva organización de la educación de un niño.

 

Los municipios conservan la autonomía para elegir a sus políticas de servicio y pedagógica. Entre otras funciones, más allá de las cuestiones de organización administrativa de las escuelas, se destaca la financiación de la investigación y la formación continua de los docentes en ejercicio en las escuelas públicas.

 

En 2010 la OSCIP(Organização da Sociedade Civil de Interesse Público) Acolher comenzó las primeras discusiones con la Municipalidad de Porto Alegre, presentando los principios de Emmi Pikler y ofreciendo una propuesta de trabajo como potencial mejora en la política pública municipal.

 

La OSCIP Acolher fue fundada en 2007. Tiene como objetivo principal proporcionar asistencia a las instituciones que trabajan con la primera infancia (albergues y guarderías) de acuerdo con las teorías desarrolladas por el Instituto Pikler-Lóczy, promoviendo la formación y capacitación de profesionales. Además, también asegura la supervisión del personal que trabaja con la primera infancia en el desarrollo de sus proyectos, en el análisis de las prácticas y en la configuración de los espacios físicos destinados a los niños.

 

Los estudios sobre la filosofía de Emmi-Pikler en la Secretaría Municipal de Educación (SMED) de Porto Alegre, se iniciaron en 2011, con cursos específicos de formación para los educadores que actúan en guarderías de las escuelas públicas municipales y las convenidas. Estas sesiones de formación se organizaron en 4 regiones diferentes de la ciudad de Porto Alegre.  En el mismo año de 2011, se trabajó con los educadores de las regiones del sur y del oeste, por un total de 140 educadores formados en la perspectiva de mejorar la interacción con los niños, invirtiendo en la mirada, el toque, la palabra y el gesto, así como la mejor adecuación de los espacios ofrecidos al bebé.

 

Estas capacitaciones han llevado a la organización del Primer Simposio sobre la Educación Temprana , celebrada en el Auditorio de la SMED y contó con la presencia las doctoras Agnés Szanto Feder, miembro de la Asociación Pikler–Lóczy en Francia y Myrtha Chokler , vicepresidente de la Asociación Internacional Pikler - Lóczy Argentina, quienes abordaran la importancia del movimiento libre. Cien personas participaron este encuentro, entre los educadores que fueron capacitados y otros profesionales de la ciudad interesados ​​en el tema.

 

En 2012, trabajamos con los educadores de las regiones norte y este, por un total de más de 120 educadores capacitados en la misma perspectiva ya apuntada arriba. También ese año, se organizó el Segundo Simposio sobre Educación Precoz, esta vez en el auditorio del Ministerio Público de Río Grande do Sul, con 500 participantes, y además de la presencia de las doctoras Agnes Szanto Feder y Myrtha Chokler, contamos con relatos de experiencias de profesionales de Ecuador, Chile, Argentina y Brasil.

 

En 2013 se celebró, en el mismo auditorio del Ministerio Publico de RS, el III Simposio, con la presencia de la Sra. Anna Tardos y otra vez contamos con la presencia de las doctoras Agnés Szanto Feder y Myrtha Chokler. Participó en el Simposio un total de 500 personas parmi educadores de las instituciones convenidas, profesores,monitores y profesionales interesados ​​en los estudios,

 

Todavía en 2013, se realizó el Curso de Capacitación sobre la Profundización de la Interacción entre el Profesor y el Niño. En este curso se trabajó con los equipos de nurse y el equipo directivo de 4 de las Escuelas Municipales de Educación Infantil, en el desarrollo de un proyecto piloto para poner en práctica un plan de acción con el objetivo de repensar las rutinas de cuidados con el bebé, teniendo en cuenta el enfoque adoptado en el curso. Veinte y cuatro profesionales que actúan directamente en las escuelas y 12 profesionales que hacen parte del equipo técnico de la SMED. 

 

A partir de las formaciones realizadas desde 2011, se inició la reorganización de la propuesta pedagógica en el trabajo con niños de cero a tres años en las escuelas de la red municipal de enseñanza, tanto en las convenidas como también en las Escuelas Municipales de Educación Infantil.

 

Inicialmente la diferencia entre los conceptos básicos de la filosofía de Emmi-Pikler y las líneas pedagógicas vigentes en las escuelas provocó una sensación de extrañeza y desconfianza por la divergencia entre la práctica rutinera y aquello que se estaba proponiendo. Sin embargo, pasada esa primera etapa fuimos gradualmente construyendo, a través de la confianza y el saber de los descubrimientos de la pediatra húngara Emmi-Pickler en la experiencia del orfanato Lóczy. 

 

Fueron momentos que divulgaran e impulsaran el inicio de la red en Brasil y sirvieron para traer conocimientos más detallados del cuidado del bebé cero a tres años en ambientes colectivos.

 

En los relatos traídos por los cuidadores durante las capacitaciones como también en las visitas a las escuelas de educación infantil, observamos fallas en la atención básica a los niños, sea desde el punto de vista objetivo (mobiliario escolar, número de niños por cuidador, rutina del hogar, plan pedagógico, etc.), ya sea con respecto a las interacciones entre el niño y los educadores, entre los propios niños y de la facultad de comunicación de los cuidadores y los padres de los bebés.

 

Uno de los principales problemas era el cambio frecuente de los cuidadores. Muchos de ellos no lograban establecer un vínculo de confianza pues permanecían poco tiempo en la institución. Las relaciones interpersonales, como resultado, terminaban siendo poco fiables, no había tiempo para construir la empatía necesaria para la seguridad interna del niño.

 

Otro punto observado dice respecto a los movimientos libres ejecutados por los bebés. Estos eran estimulados precozmente o pasaban horas en posiciones poco confortables o inmovilizados mecánicamente, no permitiendo que el bebé tomase sus propias iniciativas o desarrollase la autonomía necesaria para sentirse seguro.

 

La rutina era basada en un plan pedagógico severo para el niño pero cómodo para el adulto. Sin embargo, para dar cuenta de tantas exigencias, los cuidadores hacían todo con mucha rapidez, lo que los dejaba exhaustos además de no respetar la individualidad, el ritmo, el espacio y las iniciativas naturales de cada uno de los bebés.

 

Otro problema bastante delicado era el cambio de pañales y la alimentación. Esas actividades eran desarrolladas de forma rápida y mecánica, no privilegiando las relaciones interpersonales. Esos momentos eran silenciosos, de tensión y de pobreza sensorial, lo que producía angustia, mordidas y llanto entre los niños.

 

Otra cuestión importante era la forma de arreglar el ambiente en el que los bebés permanecían, muchos de ellos cerca de 12 horas diarias. Los juguetes no eran adecuados para los niños, de difícil manoseo y acceso, no desarrollando de forma satisfactoria la psicomotricidad.

 

Fue fundamental, también, durante ese proceso, mostrar la importancia de la observación de los bebés por parte de las monitoras. Muchas hasta entonces creían que los bebés no hacían nada de interesante que pudiese ser visto, sin embargo, a partir de ahí se dieron cuenta que todos ellos, a su manera presentaban intensa actividad psicomotora. Lo que fue necesario ?Un gran cambio en la mirada, que paso a ser más atenta a los movimientos y habilidades de cada niño. Los documentos en video muestran las actividades posturales y motrices desarrolladas por los bebés en Lóczy, dejando al público perplejo y desconcertado por las habilidades y el desarrollo de sus capacidades.

 

¿Qué ha cambiado?

 

Fue designada desde el principio de nuestra formación, grupos más pequeños de bebés por cuidador permanente. Si antes, dos cuidadores eran responsables por diez niños, hoy cada uno de ellos se encarga de cinco dentro del mismo ambiente pero de una manera más ordenada para dar de comer, cambiar pañales y hacerlos dormir. Los dos realizan todas las actividades, lo antes sucedía, ya que sólo uno de ellos era responsable de todos los días, por ejemplo, de cambiar los pañales de forma exclusiva. De esa forma, la interacción pasó a ser privilegiada, los movimientos más lentos, por ejemplo, en el cambio de pañales o en la hora de comer. El conocimiento de cada niño es ahora más detallado, visto que la atención es individualizada con más respeto a cada niño, su tiempo y sus características.

 

Otro punto a destacar es que hubo un cambio importante en la organización de los espacios colectivos. Si antes los niños no tenían acceso a los juguetes excepto en determinados momentos, hoy la forma como se arreglan los muebles permite libre acceso tanto por parte de los cuidadores como de los niños.

 

Pocos objetos, y eso también es importante, eran diferenciados. Había, por ejemplo, un juguete a pilas para 10 niños, hoy en día juegan con objetos más simples, pero con fácil acceso y suficientes, evitando peleas, disputas y mordidas entre ellos.

 

La hora del patio también pasó a ser extendida a expensas del tiempo que los niños pasaban viendo la televisión.

 

Esta realidad era muy presente hasta entonces y hoy se ve que algo más profundo está pasando con la calidad del tiempo de los niños de esas instituciones.

 

Todos esos cambios se dieran por la dedicación a los procesos de formación continuada pues de a poco las profesoras fueran entendiendo que el cuidado no era una actividad innata, aquellos bebés no eran sus hijos ni sus nietos ni sus hermanos, eran niños en otra situación afectiva que precisaban de una atención con algunas especificidades institucionales, a saber: los gestos delicados, la mirada atenta, el peso de la mano, el habla pausada, la entonación de la voz constante, el anuncio previo de cada gesto, la aproximación física y el contacto, la armonización de los cuidados entre las cuidadoras, u sea, una coreografía mínimamente establecida, ordenada, equilibrada e principalmente que fuese seguida por todas. 

 

La ejecución de todo lo que decimos aquí es difícil y consume mucho tiempo, incluye el cambio de comportamiento y de cultura y no es simple, especialmente en los países emergentes como Brasil.

 

Muchos profesionales no se sentían capaces de establecer nuevas rutinas y hoy cuando recuerdan su antigua forma de actuar junto a los niños, se emocionan, porque se dan cuenta del desarrollo ambiental, social e intelectual de cada día de sus acciones cotidianas con bebés.

 

"A lo largo de su desarrollo, no sólo el bebé aprende a pararse en decúbito ventral, rodar, gatear, sentarse, pararse, caminar, como también aprende a aprender. Aprende a estar bien solo, de estar interesados ​​en algo, a tentar y experimentar, a superar las dificultades. El aprende la alegría y el placer que despierta la conquista: resultado de su perseverancia paciente y autónoma"

 

 

Emmi Pikler

 

1Asistente Social; Doctora en Derecho de Familia, Profª. Universitaria, Presidente de la OSCIP Acolher

2 Psicóloga Clínica, Posgraduada en Psicología Jurídica, Miembro de la OSCIP Acolher, Miembro del equipo técnico del abrigo SOS Casasde Acolhida

3 Psicóloga do Juizado da Infância e Juventude de Porto Alegre/RS, Maestria en Psicologia, Miembro de la OSCIP Acolher

 

Traducción:

Silvana Deangelis, Red Pikler Nuestra America

Elena Herran, Pikler-Lóczy Euskalleriko Elkartea