La primera asociación internacional AIP (L) nació en 1997 con el esencial objetivo de dar sustento financiero al Instituto Pikler en Budapest. Era uno de los momentos en que la existencia del Instituto estaba amenazada y las primeras preocupaciones de la recién creada asociación fueron sensibilizar a las autoridades húngaras sobre la importancia internacional del trabajo que se hacía en la calle Lóczy así como recopilar fondos para ofrecer un aporte financiero importante encaminado a hacer posible su continuidad. Los dos objetivos se consiguieron y aquí hay que agradecer a Istvan y a Agnès Szanto su compromiso y talento, gracias a los que el Instituto Pikler pudo continuar su actividad.

 

El estado húngaro ha modificado la situación jurídica del Instituto que se ha convertido en una fundación. La participación financiera del estado ha disminuido sustancialmente, obligando al Instituto a encontrar recursos para sus actividades, en particular de formación, y dando todo su sentido a la búsqueda de fondos de la AIP (L). Esto jamás ha sido una tarea fácil. El Consejo de Administración de la Fundación, en el que la AIP (L) tenía dos representantes, generaba una situación financiera siempre muy precaria y tensa.

 

El Consejo de administración de la AIP (L), compuesto por representantes de diferentes países, se había esforzado en la búsqueda de miembros y donantes, así como en informarse mutuamente de los resultados obtenidos y de la vida de la asociación en general. Francia, dónde la asociación tenía su sede, siempre ha proporcionado el mayor número de miembros. Pero Suiza, Bélgica, España y los países germano parlantes igualmente han contribuido en el esfuerzo.

 

El compromiso de unos y otros, y particularmente del secretario general, I. Szanto, permitió durante los primeros años atender al objetivo perseguido, es decir, recoger sumas substanciales para el Instituto Pikler. Poco a poco, sin embargo, se volvió más difícil encontrar donantes. El impulso que había salido a la luz para “salvar al Instituto” había vuelto a caer y donar regularmente cada año era un enfoque diferente, menos obvio para algunos. Un fenómeno similar afectó a los miembros; un cierto número se desinteresaron o desanimaron al cabo de los años. El deseo por parte del Consejo de Administración de ver manifestarse un relevo nunca ha sucedido.

 

Pero la propia existencia de la AIP (L) había hecho surgir necesidades: circulación de información y documentos escritos o filmados, organización de encuentros, reflexión sobre la formación, etc. Las fuerzas del Consejo de administración tan sólo podian responder parcialmente, por ejemplo, por la web.

 

Desde 2009, el Consejo de la AIP (L) está preocupado por la continuidad y expansión de la actividad internacional. Una primera encuesta, en forma de cuestionario, realizada a diversas asociaciones Pikler de todo el mundo, mostró que había un interés real por los contactos, la información, los encuentros entre diferentes países, pero no había iniciativas tomadas en este sentido ni dinámica perceptible alguna. A fin de continuar y profundizar en el proceso, el Consejo encomendó a Catherine Durand contactar con las asociaciones y grupos Pikler, y si fuese posible, reunirse con ellos.


De estos contactos y de las actas obtenidas, nació la certeza de que convenía «hacer algo», es decir, hacer posible la creación de una nueva asociación internacional. Además de la posibilidad de informar mutuamente de las diferentes actividades, publicaciones, documentos que están surgiendo en diferentes países, de promover encuentros e intercambios, parecía importante que existiera una forma de agrupación alrededor de las ideas piklerianas.De hecho, cuando las ideas se difunden, circulan, se estudian, comentan, ponen en práctica por todos los rincones del mundo es grande el riesgo de que evolucionen en diferentes direcciones, que se vuelvan rígidas y conviertan en dogma, pierdan contenido, resulten sesgadas o incluso traicionadas. El Instituto Pikler ha sido y es el lugar de referencia, pero las ideas piklerianas – y ¡qué felicidad!– se difunden ampliamente y sufren aplicaciones diversas. Es importante que quienes son portadores de estas ideas encuentren una estructura donde sea posibles discutir, confrontar y profundizar.

 

Para responder a esta necesidad de una nueva estructura internacional tuvo lugar en Budapest en noviembre de 2011 un primer encuentro que reunió a treinta personas de 11 países diferentes. El resultado fue la creación de grupos de trabajo sobre temas de interés común y un comité provisional, siendo este último el responsable de preparar la constitución de una nueva asociación. Un nuevo encuentro, en otoño de 2012, vio su creación formal bajo el nombre de " Pikler International".

 

La Asociación Internacional Pikler (Lóczy), AIP (L) que cesó sus actividades, no dejó un vacío tras ella, sino que contribuyó al nacimiento de una nueva estructura, con una base más amplia y unos objetivos mayores, más capaz de responder a las necesidades de aquellos que se preocupan por la adecuada transmisión de las ideas piklerianas y del rigor de su aplicación.


Raymonde Caffari, Miembro del Consejo de la AIP (L)

Traducción: Elena Herrán, Pikler-Lóczy Euskalerriko Elkartea

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